Te Recomiendo!!
BIENVENIDOS!!!
Este BLOG tiene como Objetivo ayudar a personas en todas partes del mundo a sobrellevar sus procesos de Crisis Matrimoniales.
La Meta es regalarle a otros un poco de la Paz y Luz que Jesucristo a puesto en mi vida en un proceso tan doloroso.
Es mi sueño y anhelo ayudar a muchas parejas en el mundo a abrir los ojos a la verdad y darles herramientas para evitar a toda costa optar por el Divorcio. Creo firmemente por FE que Dios es Maravilloso y que si pones en sus manos tus circunstancias matrimoniales, Él hara lo que sea para Restaurar y Resucitar lo que para nuestros ojos esta muerto, pero, para Él, es el comienzo a algo nuevo, maravilloso y perfecto. Recordando siempre que para llegar a esa perfección Dios debe ser en TU vida y en TU matrimonio el Centro de Todo, La Roca, La Torre, El Eje; EL TODO, PERO SOBRE TODO EL # 1 en TU corazón.
Te invito a hacer de este BLOG tu herramienta en este desierto y que busques en Jesucristo ese oasis de Paz que solo Él puede dar.
Quiero que mis vivencias y la de muchas personas que he ido ayudando y conociendo en el proceso te ayuden a entender y a llenarte de fuerzas cada día, MAS AÚN, QUE SEPAS QUE NO ESTAS SOLO!
Abrazos y Bendiciones en Cristo Jesús!!
Ester(Seudónimo)
lunes, 31 de julio de 2017
sábado, 15 de julio de 2017
Tres pasos de Restauración Matrimonial
la Restauración Matrimonial si es posible!
Muchas personas piensan que tu matrimonio NO tiene salvación, que ya no hay nada que se pueda hacer, que ya todo terminó. Has escuchado frases como: Se murió el amor, ya NO te quiero, NO siento nada por ti, haz tu vida y déjame hacer mi vida, jamás regresaré contigo, tu y yo somos tan diferentes y en verdad piensas que nada puedes hacer para salvar tu matrimonio? Nada de esto es verdad!.
No es casualidad que hoy estés consultando los 3 pasos hacia la restauración matrimonial.
Siéntete muy amado(a) y elegido(a) para seguir este gran camino hacia la RESTAURACIÓN. Tal vez no sea el camino mas fácil, mas corto, pero ten la certeza es el mejor. Este será un camino seguro, lleno de un gran aprendizaje y de bendiciones.
Sabemos que te embarga en este momento un profundo sentimiento de tristeza por la ruptura o crisis matrimonial y familiar. Estas seguramente experimentando un dolor profundo por la soledad o abandono. Tal vez este sentimiento ha sido acompañado por lagrimas, frustración y pareciera que no puedes hacer nada mas.
Sientes rabia, te culpas de lo sucedido y reprochas contra ti y contra tu cónyuge o contra terceras personas que se involucraron en tu matrimonio y vida familiar. Tu estado de ansiedad no te permite dormir y pasas largas y largas horas de insomnio o puedes estar teniendo un trastorno con la alimentación. Tu cuerpo puede estar reaccionando al momento que vives y es probable que sientas vacío en el estómago, opresión en el pecho, debilidad muscular, sensación de desgano. Por momentos no puedes creer que lo que estas viviendo sea verdad, te sientes confundido(a), tienes muchas dudas e interrogantes.
Pareciera estás viviendo una noche oscura que no termina, nadie te entiende y enfrentas nuevos sentimientos y te preguntas: que va a ser de mi?, que va a ser de mi familia?, quien realmente soy?, perdí mi tiempo y mi vida al lado de alguien que no me valora?, como voy a enfrentar los años de vida venideros?, como va a ser mi economía?, como explicar a mis hijos lo sucedido?, como voy a educar a mis hijos? Y si aun no tienes hijos, te preguntas como podrá regresar tu esposo o esposa si no hay descendencia?
En Jesús Salva mi Familia no solo entendemos y comprendemos tu dolor y tus sentimientos sino que creemos que Dios puede RESTAURARTE A TI Y SALVAR A TU ESPOSO(A), A TUS HIJOS Y A TU FAMILIA.
Jesús puede sanar tu enfermedad, tu soledad y sentimiento de rechazo como lo hizo cuando curó 10 leprosos entre Samaria y Galilea, dejándolos limpios de su enfermedad, y liberándolos del aislamiento, de la humillación, de su destierro, restaurando sus rostros, su cuerpo y su alma (Lucas 17 11-19).
Jesús, puede calmar la tormenta de tu vida, sacarte del dolor, del sufrimiento, de la ansiedad, de la crisis de tu vida, de tu matrimonio, así como calmó la tormenta y dio orden al viento y al mar de apaciguarse en medio de unas olas que cubrían la embarcación y que ponían en riesgo sus vidas, cuando los apóstoles dijeron Jesús Sálvanos! (Mateo 8 23-27).
Jesús, puede resucitar los matrimonios muertos por el pecado, putrefactos, sin esperanza y poner su mano como lo hizo con la hija de Jairo cuando extendió su mano y la resucitó de la muerte física y espiritual (Mateo 9 18-19), en un acto de infinito amor y caridad.
Jesús puede transformar el amor humano, el amor de esposos, el amor que se agota y transformarlo en un nuevo amor, con mejor sabor, aroma, Y textura. Un amor verdadero y para siempre como lo hizo cuando transformó el agua en vino (Juan 2 1-11). En el milagro de las bodas de Cana la Santísima Virgen María, intercedió ante su hijo para que lo que era imposible y sin explicación solo Dios podría hacerlo. En tu situación, en tu dolor, La Santísima Virgen puede interceder para que Dios restaure tu corazón agobiado, tu familia lastimada y herida, el corazón de tu cónyuge, de tus hijos y de todos tus familiares y seres queridos.
Solo basta que creas en el DIOS QUE TODO LO PUEDE, TODO LO TRANSFORMA y que abras tu corazón con sencillez y humildad.
Antes de presentar los 3 pasos, hacemos unas recomendaciones y sugerencias para que puedas avanzar pronto en este camino hacia la restauración.
RECOMENDACIONES EN EL PROCESO DE RESTAURACION MATRIMONIAL
- Saca de tu vocabulario la palabra divorcio y separación, siendo diferente donde este en juego tu integridad o la de tus hijos o de tu familia.
- No tomes acciones legales sin haber comenzado un proceso de sanación y si esto no fuera estrictamente necesario.
- Dios tiene para ti muchas promesas, ten Fe y Esperanza.
- No mendigues amor. Pon en manos de Dios todo y que sea EL quien tome el control de tu vida, tu matrimonio y familia. No trates por tus propios medios de retener a tu esposo y hacerlo caer en razón de sus errores.
- Los dos tuvieron responsabilidad sobre la crisis, separación o divorcio. Cada uno en mayor o en menor medida. (50-50)%, (20-80)%, (90-10)%, (40-60)%. En una situación de crisis, separación o divorcio, NO hay culpables. Piensa que nadie gana, mas bien todos pierden.
- Mantén la buena imagen de tu cónyuge frente a ti mismo, a tus hijos, a tu familia, amigos y personas que te rodeen. Recuerda que es una situación transitoria y tarde que temprano regresará tu cónyuge y es mas difícil si su imagen está deteriorada.
- El pasado ponlo en la misericordia de Dios, vive el presente de la mano de Jesús y de Maria y el futuro lo encomendamos en Santa y Divina Voluntad, a su Providencia.
- La restauración es un proceso que toma su tiempo y el tiempo es en el tiempo de Dios.
- Lucha por la restauración matrimonial hasta el final. No te rindas. Por un matrimonio se lucha hasta el final, porque es una alianza con Dios.
- No compartas tu situación personal con todas las personas que tengas cerca, no siempre vas a recibir buenos consejos y comentarios.
- Si tienes hijos, no los involucres en los problemas y dificultades matrimoniales, no pongas a tus hijos en medio de la comunicación deteriorada de sus padres.
- No tomes venganza de ningún tipo contra cónyuge y no manipules la situación con tus propios hijos separándolos de su padre o madre.
- Aparta tus sentimientos de la provisión económica que tengas para tu familia. Cada caso es distinto y merece una valoración real y objetiva que no lastime a ambos cónyuges y el bienestar de los hijos
3 Pasos Restauración Matrimonial:
- Jesús y Yo
- Jesús y mi cónyuge
- Jesús en medio del nuevo hogar.
domingo, 4 de junio de 2017
viernes, 2 de junio de 2017
martes, 16 de mayo de 2017
Del divorcio al cielo: Así reconstruimos nuestro matrimonio desde las cenizas

Lejos de pretender ser ejemplo para nadie, mi único fin al compartir mi alegría es llevar esperanza… Quien no crea en los milagros ¡Este es uno! Tuve que pisar el infierno, conocer y convivir con sus habitantes para valorar el cielo y el ángel que tú eras en mi vida.
Pasaban los días, luego semanas y esas semanas se convirtieron en años y tú seguías esperándome, fiel al amor que hoy hace 19 años juraste ante Dios tenerme. Y yo seguía con mi corazón ciego y negado a recibirte por miedo a fracasar.
Sin embargo, con toda mi fe puesta en descubrir la voluntad de Dios para nosotros, nunca dejé de rogar por un milagro, el de rescatar mi matrimonio y por ende mi familia.
Con perseverancia, día con día le rogaba a Dios me abriera el corazón y la razón. En mi oración diaria siempre pedía: “Señor, quítame eso que no te he sabido entregar y dame aquello que no te he sabido pedir. Aparta de mí lo que me aparte de Ti y nunca permitas que ningún amor humano me separe de tu corazón“.
El reencuentro de nuestros corazones, la fusión de nuestras almas fue fruto de un inmenso dolor mas hoy tiene su recompensa: tú y yo juntos nuevamente escribiendo una nueva historia de amor, la de 2 adolescentes que un día se conocieron, se amaron, se casaron, tuvieron hijos, fueron muy felices y luego se odiaron; se divorciaron, tocaron el infierno al estar separados y hoy Dios les permite reencontrase más maduros, sólidos y fuertes que nunca para ahora sí terminar la vida juntos y reconstruir un matrimonio desde los escombros y con nuevos cimientos.
Hoy puedo gritar a los cuatro vientos con enorme júbilo y hasta al llanto de la emoción que las páginas del libro de nuestra relación están en blanco y comenzamos de cero, sin rencores, sin nada que perdonarnos pues ya todo fue sanado por Obra y Gracia de Dios y por tu voluntad y la mía.
Yo te prometo que cada lágrima, cada dolor y cada sufrimiento que te pude haber causado, los haré desaparecer de tu memoria con mi amor incondicional, mis cuidados, mi cariño, mi respeto, mi lealtad y fidelidad. Elegí amarte a ti y solo a ti de una manera sana y libre: quiero quererte.
Hoy sé que puedo vivir sin ti, no te necesito para ser feliz (ni tú a mí), mas elijo no hacerlo y regresar a ti. No siento mariposas volando ni un amor desenfrenado, esta vez te quiero conmigo de manera consciente y racional pues tu ejemplo de vida me hace ser mejor persona. Voy con todo para lograrlo, en especial con la Gracia de Dios para cumplirlo.
No deseo otra cosa más que permanecer en tus brazos y en tu corazón latente, no pienso buscar la felicidad fuera de ti. Nunca más me dejes salir de ahí. No te voy a decir que daría mi vida por ti pues a esta, días le faltarían para poderte amar de la manera que deseo y que tú mereces.
Gracias por nunca dejar de creer en este amor, fruto de un sacramento bendito. Tú, yo y este matrimonio rescatado de entre las cenizas y donde el asco se transformó en deseo y las lágrimas en bendiciones, son un MILAGRO fehaciente de lo que una vida de oración y fe, junto con una vida de sacramentos puede lograr.
Gracias, Dios, por quitarme la venda de los ojos y de mi corazón; por permitir que volviera a creer y por sembrar en mí esa pequeñísima semilla de voluntad, que fue la que me dio el último empujón para decir:sí quiero intentarlo y hacer que funcione.
Gracias, vida; gracias y PERDÓN a nuestros hijos. Gracias a todos los que nos acompañaron en este proceso y en la toma de decisiones. En especial a ti, MI JESÚS SACRAMENTADO, y a mi Santísima Madre, la Virgen María, pues por su Gracia y Milagro hoy estoy de regreso.
23 de septiembre de 1995 – 23 de septiembre de 2014 / 19 años.
Un año después…
Hoy 23 de septiembre 2015, 20 años de matrimonio y primer año de la segunda vuelta y ¿qué creen? ¡Sí se pudo! ¡Si se puede! ¡Sí se podrá!
Cuando mi esposo y yo volvimos, no lo hicimos para “intentarlo”, volvimos con la certeza de que lo haríamos funcionar y cada día mejor. Dios y la intercesión de su Santísima Madre, nos hizo “el milagro” de volver y salvar esta familia, Sabemos que Él lleva el timón y que con su Gracia no le podemos fallar.
La pregunta que más escucho: “¿Te arrepientes de haberte divorciado?” La respuesta aquí…
Hace poco mi esposo y yo tuvimos una cenita con mis 2 hijos. Ahí expresamos cómo nos sentimos con ese “infierno” vivido cuando el divorcio y del cual sus padres fuimos responsables. Todos con llanto y muchísima pena escuchábamos a mis hijos cómo expresaban aquel dolor que vivieron.
Nos decían cómo nosotros éramos su paz, su estabilidad y su seguridad y de repente nada de eso existía y su mundo se volvió inseguridad, inestable y triste.
Yo no me cansaba de pedirles perdón y ellos, con ese amor puro y sincero que solo los hijos pueden dar, me decían: “Mamá, no guardamos ningún rencor. Aunque seguimos en el proceso de sanación, hoy estamos bien porque vemos que ustedes están bien. Dios nos ha mostrado su existencia real a cada instante. Ya pasó todo…“.
Solo puedo decir que el mejor regalo de amor que pude haber hecho a mis hijos después de darles vida es haber vuelto con su padre y devolverles esa familia unida desde el amor que un día fuimos. No somos un matrimonio perfecto, mas sí hemos decidido hacer de nuestro matrimonio imperfecto, un matrimonio feliz. Dios hace la diferencia…
23 de septiembre 2015
2 años después…
Hoy 23 de septiembre del 2016
21 años de casados; 2 años de la segunda vuelta; 1 año de una profunda renovación de votos matrimoniales y cada día más dispuesta y agradecida con Dios por ese hombre que creó para mí para que juntos llegáramos a Él.
Cuanto más amo a Dios, más siento amar y admirar a mi esposo. Verle y sentirle junto a mí… Reconocer en lo que he logrado transformarme gracias a él y a todo lo que me inspira. Toda una vida no me basta para agradecerle a Dios por tanto.
Casi imposible compartir por aquí a detalle lo que ha sido nuestra historia como matrimonio, su comienzo, todo lo que provocó su caída hasta el momento de su absoluta restauración.
Sin embargo, por justicia a Dios y a mi esposo, me gustaría compartir algunos detalles los cuales deseo que sean útiles para aquellos que lo necesiten, sobre todo, porque hoy en día es mucho más alto el número de mujeres abandonando el hogar como yo lo hice, engañada creyendo que esa era la solución y dejando hijos huérfanos de padres vivos.
Hace unos días en Guadalajara pudimos compartir “por primera vez nuestro testimonio matrimonial completo”. Tres maravillosas horas donde yo comencé hablando así: “Si comparan mi currículum profesional con el de mi marido se darán cuenta de que el mío es mucho más amplio. Sin embargo, siendo el de él más corto, es de mayor peso porque yo le agregaría lo siguiente: hombre de Dios que rescató a su mujer del infierno y su trabajo profesional es hacerla feliz”. Estas fueron mis palabras y son reales, eso fue lo que hizo y sigue haciendo.
Un poco de historia y de aprendizaje vivido en nuestro divorcio…
Como Pablo de Tarso yo fui saqueada y despojada de todo lo que a una persona se le puede privar, hasta de una vocación cristiana -a la que aún hoy amo- y que con mucho dolor también tuve que entregar. Se me arrebató todo (y cuando digo todo es todo) para darme cuenta que Dios era el único a quien verdaderamente pertenecía y lo único de valor en mí.
Pasaban los años y perdía todos los soportes y apoyos que le daban algún sentido a mi vida, que me daban sentido de pertenecia, seguridad y algo de fuerza para no morir de dolor y desesperación.
¿Y qué le queda al que todo ha perdido? Aferrarse a la cruz y el poder del Espíritu, ese que hoy me hace hablar. Así regresé con mi esposo, desnuda de todo, mas abrazada a la Cruz de mi Señor. En mi corazón claramente entendí sus palabras: “Tú no eres de nadie ni necesitas pertenecerle a nadie más que a mí, eres solo mía. Tú no necesitas de nada solo de mí y para llegar a mí es por él, tu esposo”.
¿Pero, fue Dios quien me quitó todo? No, no fue Él y no voy a entrar en esos detalles porque hasta escalofrío me da (sabemos qué sucede cuando alguien no está en obediencia a Dios). Digamos que lo permitió porque había un plan de salvación perfecto para mí detrás de todos esos eventos porque vaya que yo estaba ciega y necia.
Ahora me doy cuenta de que Dios permitió que yo fuera despojada de absolutamente todo, ni siquiera tuve la ayuda de un grupo que me apoyara para salvar mi matrimonio, para únicamente voltear mis ojos a Él y que, a través del sacramento de la Eucaristía diaria, yo me diera cuenta que no hay más sanación que a través de Él y de su Madre.
Dicen las Sagradas Escrituras en la Carta a los Efesios 5, 25: “Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. Y justo eso hizo mi esposo por mí. Creyó en mí cuando ni yo misma creía en mí y me recibió cuando todas las puertas posibles se me habían cerrado.
Regresé a él hecha un guiñapo, enferma, herida, ultrajada, sucia y lejos de burlarse o de tener palabras de desprecio hacia mí, hizo vida estas palabras del Evangelio, murió a él, murió a su ego, a todo rencor que pudiera tener contra mí para volverme a dar vida.
El fracaso en un matrimonio no sucede de la noche a la mañana; sin embargo, el perdón y la restauración sí se puede experimentar así de rápido. Solo se necesita desatarle las manos a Dios y con plena confianza y obediencia permitirle actuar. Así es, la obediencia es clave.
Yo no volví con Tomás porque “sentía” amor por él, es más, sentía todo lo contrario. Sin embargo, volví por OBEDIENCIA a Dios, a una promesa hecha a Él. Dejé el “sentir” por el “querer ser obediente” y fue entonces que los milagros comenzaron a suceder.
Hoy puedo asegurar que después de Dios él es lo más importante en mi vida y el amor más grande de mi corazón, por encima del amor a mis hijos. Aún hay mucho por contar.
Solo deseo terminar con esta afirmación, a la cual doy mi vida por sostenerla: un matrimonio en crisis bajo el vínculo sacramental siempre tiene solución porque es Cristo quien sana mientras ambos cónyuges se lo permitan.
Hay cosas que para la razón humana no tienen sentido ni solución mas para Dios nada es imposible. E insisto, el divorcio es la mismísima puerta al infierno y nunca será la solución para los problemas matrimoniales.
Y esta historia se seguirá escribiendo con la Gracia de Dios.





